sábado, 13 de junio de 2009

Extracto del ensayo de ayudantía.

“… se interesaron por situar a la geografía entre las ciencias sociales no positivistas,
para reconciliarla con la comprensión de la situación del ser humano en el mundo,
desde una perspectiva antinaturalista más interesada en comprender que en dar
explicaciones causales.”(1)


La cita expuesta refiere a una de las tendencias dentro del ámbito de la geografía,
denominada geografía humanística. Nacida bajo el alero de filosofías existencialistas y
fenomenológicas, se desarrolla a partir de la crítica que realiza a tendencias que la
antecedieron; la misma cita del comienzo es extraída de una crítica realizada por la
geografía humanística a aquella geografía originada desde una visión positivista.

Esta visión humanista significa un cambio en la visión de espacio; ya no es algo en sí
mismo, que puede ser estudiado como un ente aparte del ser humano, donde la ciencia
espacial solamente toma como consistente lo que es observable, cuantificable y
verificable, quitando toda subjetividad a los criterios de observación, sino que
el geógrafo humanista tiene por objeto de estudio la relación existente entre el ser
humano y el espacio, utiliza la introspección como metodología válida de conocimiento
de la interacción humano – mundo, es decir la subjetividad comienza a poseer un rol
cada vez más protagónico en esta forma de mirar la geografía.

El existencialismo y la fenomenología son dos corrientes filosóficas importantes en la
visión humanística. Ambos colocan al sujeto como fundamento de toda experiencia
sobre el mundo. Este sujeto no es aparte del mundo, sino que como dice Heidegger al
utilizar el concepto de Dasein, es un ser ahí, es decir, es en el mundo, no se encuentra
separado de éste.

Si no existe una separación entre el ser y su existir en el mundo, ya que serían más
bien equivalentes , entonces toda experiencia que le sucede a un sujeto debe ser
observada como materia esencial de estudio de algún fenómeno. En otras palabras, la
conciencia examina la experiencia, y de esta manera la conoce y se conoce a si misma
como herramienta válida de conocimiento de la realidad, es decir se trasciende a si
misma, trascendencia que ocurre como necesidad de la conciencia al saberse como tal.
Esta mirada integral es propio de la fenomenología, que posee sus bases en el
pensamiento del filósofo Edmund Husserl.

La fenomenología, como un estudio del fenómeno, estudio de aquello que se observa,
no realiza ninguna escisión entre aspectos subjetivos del fenómeno y aspectos objetivos
del mismo. A diferencia de aquellos que abrazaron al positivismo como marco
metodológico de sus observaciones, donde toda información acerca de un suceso debía
ser objetiva, para así lograr un conocimiento general a través de leyes universales
referidas al funcionamiento del mundo, la fenomenología abraza la concepción de que
un suceso no puede ser entendido en su totalidad si es que no agregamos la esfera del
sujeto en el análisis de éste.

Tal vez una frase atribuida a Protágoras quien fuese un sofista griego, sería pertinente
agregar en estos momentos a modo de poseer un entendimiento más acabado de lo
expuesto anteriormente:

“El hombre es la medida de todas las cosas”
El homo mensura es un principio filosófico que coloca al humano como medida, es
decir como criterio de las cosas. Existen diferentes interpretaciones de este principio,
pero la que es pertinente al ensayo, es la interpretación que discursa sobre la diferencia
en la forma de percibir de un individuo respecto de otro, cada ser desde su
particularidad percibe un estado de cosas distinto a de otro ser, entonces habría tantos
criterios distintos sobre las cosas como seres humanos hay en el universo.

Este principio puede unirse con la concepción humanista de la geografía, donde las
percepciones de cada individuo son fundamentales en la comprensión de los fenómenos,
percepciones dadas en las relación sujeto- mundo, siendo la que más atañe a este ensayo
la percepción de espacio.

Hablo de percepción de espacio porque me refiero a la experiencia que de éste tiene un
Sujeto. Esta visión particular del individuo acerca del espacio es esencial en la
comprensión de lugar; el sentir y el pensar individual no es algo que se deje de lado, ya
que conforman parte fundamental en el entendimiento del geógrafo humanista acerca
del lugar que es habitado por los seres humanos.

Repleto de significados, el lugar es conformado por la cosmovisión de los seres
asentados en éste. El lugar posee en sí el contexto en el cual viven los humanos, pero
este contexto viene dado como modificación del espacio hecha por el hombre.
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(1) Delgado Mahecha, Ovidio; Espacio y Territorio. El espacio en la geografía; Colombia; 2003, pagina 106.
Nombre: Claudia Aranda.

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